Obsertatorio Metropolitano de Seguridad Pública

Las cárceles ayudan a convertir jóvenes en criminales. En Belice, hay un mejor camino

31 de Mayo del 2017

En años recientes, la opción “mano dura” y el encarcelamiento masivo ha sido una opción preferida por muchos políticos. Ahora, ante la evidencia que no ha sido efectiva en bajar los niveles de violencia, algunos gobiernos están listos para tomar un camino distinto.

En años recientes, la opción “mano dura” y el encarcelamiento masivo ha sido una opción preferida por muchos políticos. Ahora, ante la evidencia que no ha sido efectiva en bajar los niveles de violencia, algunos gobiernos están listos para tomar un camino distinto.

Es el caso de Belice, un país con solo 350.000 residentes, muy vulnerable a los desastres naturales y al cambio climático. Una inversión en la prevención del delito y las alternativas al encarcelamiento puede parecer difícil. La realidad es que re-asignar recursos desde estrategias punitivas hacia servicios y tratamiento comunitarios es probablemente más eficaz y menos costoso.

Un informe de análisis de brechas (en inglés), publicado este mes por el BID, ofrece un mapeo de las iniciativas existentes en seguridad ciudadana y recomienda intervenciones para futuros programas. El análisis se basa en las experiencias del programa “Acción Comunitaria para la Seguridad Pública (CAPS)”, financiado por el BID.

El informe hace dos recomendaciones generales: menos represión policial y prisiones, y más servicios para los jóvenes “en riesgo” en general, e intervenciones más específicas para jóvenes y adultos involucrados en pandillas. Esto requiere una comprensión más profunda de jóvenes y familias con factores de riesgo de caer en acciones violentas, más allá de la definición genérica de riesgo “ni ni” (ni estudia ni trabaja). La evidencia internacional demuestra que cualquier contacto con el sistema de justicia penal – la policía, los tribunales o las cárceles – aumenta la probabilidad que los jóvenes participen en futuras actividades criminales.

En Belice, muchos jóvenes que se encuentran en centros penales no necesitan estar allí por razones de seguridad pública o por razones judiciales. ¿Cómo puede un gobierno cambiar esta realidad?

Leyes menos punitivas

En primer lugar, hay que reformar las leyes excesivamente punitivas. En Belice, los menores de 18 años pueden ser condenados a cadena perpetua sin libertad condicional. Los menores también pueden ser acusados ​​de “comportamiento incontrolable”, que se refiere a la conducta rebelde, pero no implica actos delictivos. En 2015, el 44% de los menores que ingresaron al sistema de justicia tenían esta acusación. La eliminación de esta categoría en la ley reduciría las admisiones al sistema.

En segundo lugar, el acceso universal al asesoramiento legal gratuito reduciría también la prisión preventiva y las penas severas, especialmente para los menores. Los fiscales y los jueces deben aplicar su poder discrecional para ofrecer alternativas a la acusación o la detención de los jóvenes, favoreciendo programas comunitarios. Si bien esta opción existe en el papel, en la práctica los funcionarios necesitan más conocimiento sobre esas alternativas, y más programas para recibir a los jóvenes. Nuevas instalaciones, más personal y más servicios de salud mental y de tratamiento de trauma para las jóvenes -especialmente las niñas y los jóvenes en cuidado temporal del estado- podrían sacarlos de los centros penales y ayudar a atender sus necesidades.

Por supuesto, algunos jóvenes cometen delitos graves y necesitan intervenciones más firmes que simplemente evitar el contacto con la policía o la prisión. Los programas de reducción de la violencia de pandillas no necesitan involucrar a la mayoría de los jóvenes en áreas de alta criminalidad, pero deben tener la capacidad para identificar a los jóvenes que son activos en la violencia pandillera. En la ciudad de Belice, el Programa de Desarrollo Consciente de la Juventud (CYDP, por sus siglas en ingles) llega a ellos, y goza de la confianza de los pandilleros y de la policía. El CYDP ofrece una mediación confidencial y un freno a la escalada de conflictos entre afiliados de pandillas – parecido al programa Cure Violence en los Estados Unidos. Sin embargo, el CYDP necesita más espacio, personal y recursos. Además, la dinámica de las pandillas está cambiando rápidamente en Belice, con más incursiones de las pandillas centroamericanas. Un análisis de mayor profundidad de estas tendencias, incluso los factores de género y migración, ayudaría a mejorar las intervenciones.

En términos más generales, una mirada enfocada en la juventud es miope. Muchos “factores de riesgo” -como la exposición a la violencia durante la niñez y la escasa alfabetización- existen en la unidad familiar, no sólo en los individuos. Muchos servicios, como transferencias monetarias condicionadas y clases de habilidades para ser padres, podrían integrarse mejor con los servicios de prevención de la violencia para los jóvenes. Algunos de estos jóvenes y familias enfrentan numerosos y severos desafíos que exigen un tratamiento más robusto de la salud mental y el trauma, y ​​no sólo programas puntuales.

Una propuesta para una mayor integración es un centro integrado de “ventanilla única” para acceder a servicios familiares e individuales en Southside Belize City, con asesores de casos que pueden trabajar a través de sectores y servicios. Esto complementaría los programas exitosos establecidos por CAPS: Programa de Desarrollo Positivo para la Juventud en las escuelas, el Gateway Center para jóvenes que no están en la escuela o después de la escuela, y apoyo psico-social para jóvenes en conflicto con la ley.

Finalmente, dos elementos transversales son cruciales: buenos datos y análisis de género. Belice ha construido una plataforma de datos para servicios sociales – FamCare – que es una referencia para la región. Esto ayuda a generar indicadores de cambio que tienen más significado que las tasas de criminalidad o las tasas de reincidencia. El desarrollo de más datos desglosados ​​por sexo es un paso clave. Diseñar intervenciones de política con una perspectiva de género -como alternativas a la cárcel, tratamiento de salud mental y el cuidado temporal, tanto como asuntos de ‘masculinidad violenta’ – ayuda a que los programas respondan mejor a las diferentes necesidades de niños y niñas.

Las inversiones importantes de Belice en la prevención de la violencia y la reintegración de jóvenes en conflicto con la ley, a través de CAPS y otros programas, están mostrando resultados positivos. Este nuevo informe subraya que en esta encrucijada, con el apoyo de la cooperación internacional y con importantes cambios legislativos y de política pública, Belice tiene la oportunidad de consolidar y ampliar sus avances.

Fuente: BID